A la Unión Iberoamericana

J Juan León Mera
0 Altın Yaprak
¡Hirviendo está en mi pecho la alegría! Partid, vientos veloces, desde las sierras de la Patria mía llevando a España mis ardientes voces. Pasó ya el tiempo de sangrienta lucha, cual de turbión las olas; ya del sañudo Marte no se escucha el grito aquí ni en playas españolas. Ya no hay brazo cruel que acero vibre a herir pecho de hermano; al libre mundo de Colón su libre madre llama y provoca... ¡oliva en mano! Vedla: nos abre su bondoso pecho y amable nos sonríe. ¡Sus! ¡a unirnos con ella en lazo estrecho que el tiempo y las pasiones desafíe! ¡Nudo de amor y paz...! Losa de olvido cubra de ayer el odio, y a que no torne el monstruo maldecido, vele cada uno de la Unión custodio. Viva en el bronce sólo y en la historia la antigua cruda guerra, y viva de sus héroes la memoria para asombro perpetuo de la tierra. Contra ti nuestros padres, noble España, acero audaz movieron, y en los abismos de la mutua saña ¡cuántos miles de víctimas se hundieron! Pero aqueste de horror cuadro inhumano ¡qué excelsa gloria muestra! digna del pueblo griego y del romano... ¡Oh, no, que es digna de la raza nuestra! La saña pasó ya; mas sin penumbra ni ocaso, la luz viva del astro eterno de la gloria alumbra esta raza titánica y altiva. Sí: la gloria de América en que ardiente sangre de héroes circula, no para sí tan sólo el Continente, reino feliz de libertad, vincula; es bien común de la familia hispana cual océano extendida allá y aquí, y en su unidad ufana de sangre, historia, religión y vida. Bolívar, de los Andes el coloso, brotó de la semilla que Pelayos y Cides al famoso suelo dio de Cantabria y de Castilla. América a estos genios suyos llama, y España a la memoria de aquél rinde homenaje, y le proclama genio español y de su nombre gloria. ¡Salve, España! Tus hijos, de remotos climas habitadores, su corazón te envían y sus votos de que el Cielo te inunde en sus favores. ¡Salve, España! Si un día destrozamos el cetro de tus Reyes, mientras más libres hoy, más acatamos, de ti atraídos, las filiales leyes. ¡Plegue al Cielo que el nuevo y santo lazo de paz y unión fraterna haya, como el sublime Chimborazo, firmeza, y brillo y duración eterna! Y a par símil soberbio esta alianza encuentre en la que pronto, coronando con gloria una esperanza, celebrarán un ponto y otro ponto. El gigante de ocaso y el de oriente van a enlazar sus manos; mas libre cada cual e independiente serán como hoy, entrambos soberanos. ¡Salve a la Unión! De próspero futuro las puertas Dios franquea a la íbera familia: ¡que seguro, por ellas al entrar, su paso sea! ¡Vuelva la edad en que a esa heroica raza besaba el pie la tierra, y cuya historia sin rival abraza cuanto hay grande y glorioso en paz y en guerra!

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

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