Cardos y lirios/Silencio santo

J Julio Flórez
0 Altın Yaprak
Trepaba el dulce Redentor, la cumbre del Gólgota, agobiado por el peso de la infamante cruz. La muchedumbre le cercaba. De pronto, sonó un beso en el semblante lívido del justo, y el que le dio aquel beso, así le dijo al Nazareno: «augusto Señor, si está en tu mano, (pues eres de dios hijo) secar el océano y convertir la tierra en humo vano ¿por qué no calmas tu pesar prolijo? ¿En donde están tus rayos y tus truenos, que sobre tántos míseros sayones no arrojas? Sus malvados corazones más que de ira, de ignorancia llenos, ¿por qué no arrancas ó los tornas buenos? ¿A qué el dolor que enerva y asesina?» Y el Cristo, esa blancura ensangrentada, que todas nuestras almas ilumina, como un muerto calló: No dijo nada augusto

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

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