A Elena (3 Althaus)

C Clemente Althaus
0 Altın Yaprak
¡Cuán vivamente anhelo contigo hallarme a solas, sin testigo! Mas apenas ¡ay cielo! un instante consigo quedarme solo faz a faz contigo; Súbitamente olvido ¡cuanto decirte mi pasión quería; en lánguido gemido fenece la voz mía; y tú me ves indiferente y fría! Empaña negra nube mis ojos, con tu luz deslumbradora; ora a mi rostro sube roja vergüenza, y ora amarillez de muerte lo colora; Me ahoga la congoja; tiemblo como del cierzo a los furores tiembla la débil hoja, o cual las leves flores se doblan en los tallos tembladores. A compasión mi estado te ha de mover o a risa: ¡trance impío! y maldiciendo airado el poco valor mío, confuso de tu lado me desvío. De mi amoroso fuego por señales clarísimas testigo, si con la voz lo niego, búrlase algún amigo porque nunca cobarde te lo digo. Cual suele, lo murmura hasta la extraña maliciosa gente: mi amorosa locura a todos es patente: Tú, su causa, la ignoras solamente. o si la sabes, muestra tu indiferente rostro que la ignoras: ¿No sintió ayer tu diestra mis manos tembladoras? ¿No habla de amor mi faz a todas horas? ¿Harto no te declara mi palidez y súbitos sonrojos? Aunque la voz callara, ¿no dije mis enojos con el idioma mudo de los ojos? Hermoso ramillete, matizado de vívidos colores, fue tal vez el billete donde escribí con flores la vana confesión de mis amores. ¡Y en sus alas ligeras usurpándome glorias y alegrías, sin que entenderme quieras, huyendo van los días que tú encantarme con tu amor podrías! (1858)

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

Bu şiire çeviri ekle ·

Bu şiiri puanla

Henüz puan verilmemiş

Yıldıza dokunarak 1–10 arası puan ver

Yorumlar

Yorum yapmak için giriş yapmalısın.

Giriş yap

Bu şiire henüz yorum yapılmamış. İlk sen ol.

Sana daha iyi bir okuma deneyimi sunabilmek için sitemizde çerez kullanıyoruz. Kişisel verilerin KVKK ve GDPR kapsamında işlenir; hangi çerezlere izin verdiğini dilediğin zaman değiştirebilirsin.