A un ruiseñor (Althaus)

C Clemente Althaus
0 Altın Yaprak
Con gemido tan doliente rompes la nocturna calina, cual si tuvieras un alma que al par de la nuestra siente; el griego mito no en vano te fingió infeliz doncella, pues en verdad tu querella lamento parece humano. Y, aunque tu idioma no entiendo, harto conocer se deja que es sentidísima queja esa que estás repitiendo. En estas tranquilas horas, en las que yace la vida en alto sueño sumida, ¿por qué solitario lloras? ¿De qué congoja importuna tan sin cesar te querellas? ¿Qué desdicha a las estrellas cuentas, y a la blanca luna? ¿De tu consorte fïel te privó plomo encendido? O ¿no hallaste, vuelto al nido, tus dulces hijos en él? ¡Con tu queja lastimera cuánto, cuánto me apiadas! ¡Quién tus prendas adoradas volver g tu amor pudiera! Mas, como yo de tu pena, piedad de mi pena ten, que la ausencia de mi bien lloro, cual tú, Filomena. Y, como a mi negro duelo piedad no hallo entre los hombres, de que venga no te asombres a buscar en ti consuelo. Dolorosa simpatía une nuestras almas hoy, y, aunque superior te soy, quiero hacerte compañía. Y, pues a ambos nos da Dios los mismos males extremos, acompañados lloremos, oh Filomena, los dos. (1861)

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

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