Sueño de un malvado

C Clemente Althaus
0 Altın Yaprak
Durmiose; y al profundo abismo luego le parece que baja despeñado, donde castiga inextinguible fuego a cuantos mueren en mortal pecado, y donde son las penas tan atroces, que las mayores penas terrenales son ilusiones y parecen goces junto a aquellos tormentos inmortales. Él, a quien enseñó Filosofía que mueren alma y cuerpo juntamente, él, que del fuego eterno se reía, ya, ya se mira en la ciudad doliente. ¡Ay! ¡qué voces extrañas! ¡ay! ¡qué lloro desesperado hiere sus oídos! ¡Ay! ¡qué confuso ensordeciente coro de gritos, de blasfemias y gemidos! De hirsuta cola y retorcido cuerno, ya lo circunda enjambre numeroso de los feos señores del Infierno, más feroces que toros en el coso. Prueba de ellos a huir; y a cualquier lado un furioso demonio ve delante; crudos hieren su cuerpo desdichado con saetas de fuego penetrante, cuyo incendio con tal viveza siente, que súbito del sueño se recuerda, dando por el terror diente con diente, temblando todo cual vibrada cuerda. (1858)

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

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