Metempsícosis

J Juan Ramón Molina
0 Altın Yaprak
Del ancho mar sonoro fui pez en los cristales, que tuve los reflejos de gemas y metales. Por eso amo la espuma, los agrios peñascales, las brisas salitrosas, los vívidos corales. Después, aleve víbora de tintes caprichosos, magnéticas pupilas, colmillos venenosos. Por eso amo las ciénagas, los parajes umbrosos, los húmedos crepúsculos, los bosques calurosos. Pájaro fui en seguida en un vergel salvaje, que tuve todo el iris pintado en el plumaje. Amo flores y nidos, el frescor del ramaje, los extraños insectos, lo verde del paisaje. Tornéme luego en águila de porte audaz y fiero, tuve alas poderosas, garras de fino acero. Por eso amo la nube, el alto pico austero, el espacio sin límites, el aire vocinglero. Después, león bravío de profusa melena, de tronco ágil y fuerte y mirada serena. Por eso amo los montes donde su pecho truena, las estepas asiáticas, los desiertos de arena. Hoy (convertido en hombre por órdenes obscuras), siento en mi ser los gérmenes de existencias futuras. Vidas que han de encumbrarse a mayores alturas o que han de convertirse en génesis impuras. ¿A qué lejana estrella voy a tender el vuelo, cuando se llegue la hora de buscar otro cielo? ¿A qué astro de ventura o planeta de duelo, irá a posarse mi alma cuando deje este suelo? ¿O descendiendo en breve (por secretas razones), de la terrestre vida todos los escalones, aguardaré, en el limbo de largas gestaciones, el sagrado momento de nuevas ascensiones?

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

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