Manojo de zarsas/El gran crimen

J Julio Flórez
0 Altın Yaprak
Su pupila brilló como una brasa en la tiniebla de su rostro. Ella, como tras de una nube nívea estrella, parecía irradiar bajo la gasa de su túnica grácil: Era una melancólica anémona entre una malla de fulgor de luna: un lánguido asfódelo que empezaba á dormir... era... ¡Desdémona?! Frágil y blanca, ante la noche: ¡Otelo! El sultán de los celos implacables, el demonio divino del odio y del amor, sus formidables ojos negros pasea por el inmóvil cuerpo venusino de su amada? ¡Su faz relampaguea como un carbonizado torbellino, como una tempestad sorda y oscura! –Ah, yo soy como Dios, que siempre hiere donde más ama! con dolor murmura– y acerca su puñal a la blancura de aquella carne casta, y grita ¡Muere! ¡Y hunde, hasta la dorada empuñadura, la fina hoja que a su mano adhiere! ¡Ni un ay! La sangre corre. Otelo llora: y parece ante Otelo aquella muerta, un témpano de hielo que nada en los carmines de una aurora ¿Mayor crimen concibes? ¡Oh, que execrable hora! Era inocente. Y tú? –Ya ves: tú vives!

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

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