Elegía V

M Mariano Melgar
0 Altın Yaprak
CUANDO RECUERDO LOS PENOSOS DIAS Cuando recuerdo los penosos dias En que agitado de mi amor reciente, Decirlo quise para que mi amada Correspondiese; Cuando a mis ojos se presenta el cuadro De los pesares con que crudamente Me ha perseguido, ya que mi amor dije, Mi infausta suerte. Yo no se como todavia el pecho No ha escarmentado; todavia quiere, Aun late obstinado y perpetua Su ardor perenne. Quien me dijera “Mueran ya tus penas” Y quien apagara, para que muera, Ese ardor ciego que a mi pecho solo Penas promete. ¡Que de lamentos me costo la empresa De hacer que Silvia mi dolor supiese! Sustos y llantos me brindaba a miles Mi anhelo fuerte. Todo sufría, todo toleraba; Y todo hacia que mi llanto ardiente, Con la esperanza de mirarme amado, Mas se encendiese. Conseguí al cabo que me amase Silvia, ¿Y he conseguido que mi llanto cese? ¡Ah! Su amor mismo de pesares nuevos Es ancha fuente. En el principio mi dolor nacía De que anhelaba que mi afecto viese; Y los caminos de mostrarlo estaban Cerrados siempre. Luego la envidia levanto su mano, Me impidió verla, con furor aleve: Y hasta su vista parecía entonces Entristecerme. El fuerte muro que nos separaba Lo redoblaron; y al mirarme ausente, De un golpe juntas sobre mi cayeron Penas crueles. Verme sin Silvia, solo y receloso De que su afecto iba así a perderse. Oprimió mi alma con acerbas penas Tan vivamente. Que abandonando mis designios todos, Y expuesto al fallo de insensibles jueces, Vole a mi centro como si esto solo Mi dicha fuese. Así esperaba que mi amor probado Ella mirase para mas quererme; ¡Y todo en vano...! Y ahora mas que nunca Mi alma padece. Todas mis penas ya se renovaron, Y otras nuevas, mayores, se me ofrecen; Todas terribles porque ya, no de otros, De Silvia vienen. La vista aparta de las pruebas firmes Que mi constancia le hacen tan patente; Y por sospechas, todas infundadas, Quiere perderme. Casualidades o tal vez calumnias Son las que me hacen guerra, la mas fuerte, Armando a Silvia de un furor que temo Mas que mil muertes. Este es el cuadro triste y lastimoso Que amor presenta, y estos los placeres Que me ofrecía cuando a sus cadenas Quiso atraerme. Esta es la pena que el amor infame Me oculto entonces porque le siguiese; Y esto tan solo para en adelante Guardado tiene. ¿Donde esta el gozo? Dime amor tirano: ¿Es gozo acaso lo que darme puedes? Mas, ¿a quien culpo...? Toda mi desgracia De mi proviene. Libre fui y quise; libre soy y quiero. Y este albedrío que ama y que padece Es ese mismo que de su tormento Salir no quiere. ¡Que es esto, cielos! ¿Donde esta mi juicio? ¿Quien los dolores busca ni apetece? ¿Pues como yo hago que mis propias manos Me armen las redes? ¿De donde nace que no rompa el grillo, Si mis dolores me instan a romperle, Si poder tengo para destrozarlo Y libre verme? No puedes menos; esta ha sido pena De que orgulloso dije muchas veces: “Es imposible que el amor tirano Mi alma sujete” O algún delito pago en este estado; Pues de otro modo mi razón no entiende Que yo padezca, que librarme pueda, Y no lo intente. Cambiad ¡oh cielos! Así a vuestros decretos Este mi ruego conformarse puede; Cambiad la pena con que entre mis males me hacéis inerte. Mudadla en otra que curar yo pueda, O que incurable mi esperanza deje, Para que al menos mi inacción en ella No me atormente.

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

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