A mi hermana Grimanesa 1

C Clemente Althaus
0 Altın Yaprak
Con motivo de la muerte de su hija Eufemia, niña de tres años No desesperada, llores, así de tu hija la muerte, ni maldigas de la suerte los aparentes rigores; que, siempre que deja un niño la dura región del suelo, es porque le lleva al cielo de Dios piadoso el cariño. Y en vez de la veste negra, indicio del alma triste, de blancas galas te viste, y en santas fiestas te alegra. Pues, por merced especial, ha sido admitida Eufemia a la gloria en que Dios premia a los que evitan el mal: a cuantos. aquí en la tierra, con heroicos corazones, vencieron de las pasiones la dura constante guerra. El hondo dolor pues calma, y no pongas en olvido que, sin haber combatido, tu hija ha logrado la palma. Vela en Sïón soberana lograr feliz acogida, por ángeles recibida como una esperada hermana. Allí suplica al Señor, pues ni el cielo te olvida, que de la madre afligida temple el agudo dolor. ¡Ah! ¡quién tu felicidad gozando, Eufemia, estuviera! ¡Por qué no morí, cuando era niño de tu misma edad! Que no aguardan la enemiga tristeza y los desengaños al número de los años: mi triste pecho lo diga. Pues desde mi hora primera diez giros y diez tan solo en torno al dorado Apolo cumplió la terrestre esfera, y tan breve vida ya es a mis desdichas larga; como a quien pesada carga en hombros llevando va; que, como llegar ansía, por verse libre del peso, larga y penosa en exceso se le hace la corta vía. (1856.)

Metnin kaynağı: Kamu malı arşiv

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