¡La Historia...! Abro la Historia: delirante desfile de crímenes, de intrigas, de relatos de guerras; heroico al que de un golpe más hombres aniquile y viole más mujeres y se robe…
¡Al fin tu sueño se realiza, Francia: vuelven a ti la Alsacia y la Lorena, vencida del tudesco la arrogancia! ¡Patriótico entusiasmo tu alma llena!…
Era próspera Francia y sus horas, tranquilas; sus campos florecientes —¡oh, las rosas de Francia!—; del ganado, en la tarde, la música de esquilas; de sus viñas ubérrimas, la báqui…
Al través de mil obstáculos sus falanges valerosas —libertad, músculos dúctiles, juventud, fuerza, altruísmo— esquivando submarinos, y las olas tumultuosas, a salvar a Europa viene…
A la orilla de un río, arrastrándose llegan dos soldados heridos: beben ávidamente; uno, rota la mano, rota el otro la frente, y después a una charla candorosa se entregan.…
En la mano un espejo con marco malaquita; vestida de princesa oriental; otra viste de oro con sombrero de plata; la marchita cara bajo el reflejo de un cansancio muy triste...…
Edificios envueltos en densas humaredas y muertos en posturas dolientes o tranquilas; aquí, un caballo rígido; allí, un cañón sin ruedas y entre piedras y yerbas, fusiles y mochila…
Truena el cañón; en lucha venatoria, como espigas, inerme el hombre rueda y a la luz de una luna sin memoria todo en silencio legendario queda.…
¿Qué pueblo no lucha por sus libertades, por su independencia contra el extranjero? ¿Qué pueblo no tiene sus heroicidades y cuál no presume de indómito y fiero?…
¡Vesánicos armados, perseguidos de orgullo, de furia aniquilante, de afán de predominio; que en compactas falanges, en infernal barullo, sembráis con homicida fruición el extermini…
Somos de pulpa y hueso, componentes bien frágiles, y en atómico polvo al fin nos convertimos: somos como los tigres, carnívoros y ágiles, y nos vencen a ratos el amor y los mimos.…
Suena el clarín de guerra, y el labriego por el fusil traidor trueca el arado, y jura, por el odio exasperado, la patria defender a sangre y fuego.…
¡Embriaguez de homicidios, bíblicos cautiverios; aldeas incendiadas, esteparias dehesas, combates cuerpo a cuerpo hasta en los cementerios; las viviendas, los árboles no son sino p…
Las frutas amarillas de los árboles cuelgan; el oro de los trigos llamea en la llanura; los arados, las tierras estériles no amelgan; y cual torrente invade los valles la espesura.…
Millones y millones derrochas en cañones —¡con qué placer te aprestas a matar al vecino!— y en tus vicios derrochas millones y millones porque naciste loco, criminal, libertino.…
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